El Convenio de Consultoría establece un generoso complemento de antigüedad que aumenta cada tres años y que pretende premiar la experiencia y fidelidad de los trabajadores.
Pero, al mismo tiempo, permite que este complemento sea compensado y absorbido por la mejora voluntaria. Algunas empresas del sector deciden aplicar esta compensación y absorción íntegramente, otras solo parcialmente y otras no aplicarla.
Inetum se sube al carro y prefiere penalizar la experiencia y fidelidad, neutralizando los trienios y haciendo que los trabajadores que no entran en la lotería de las subidas a dedo vayan perdiendo poder adquisitivo año tras año.






