30 abril 2026

Arranque oficial


Hoy, por fin, la empresa ha trasladado la comunicación formal del ERE a los sindicatos. 

En ella todavía no alega ningún motivo para adoptar esta medida ni especifica ningún colectivo afectado, únicamente informa de que incluye los siguientes centros de trabajo


A partir de aquí se conformará en una semana la Comisión Representativa por parte de los sindicatos con presencia en los distintos Comités de Empresa de Inetum España S.A., guardando la proporción de su representatividad. 

Después se convocará la reunión de constitución de la Mesa Negociadora, en la que se presentarán todos los informes, argumentos y pretensiones de la empresa. 

Posteriormente analizaremos estos informes para determinar si realmente hay motivos para el ERE que se plantea o no. 

Y en el caso de que sí los hubiera, se empezaría a hablar de las condiciones (reducir el número de afectados, excluir a colectivos vulnerables, aumentar las indemnizaciones...) 

Hay que ir paso a paso andando este camino y desde UGT os iremos informando puntualmente. 

1 comentario:

  1. Este “arranque oficial” es un prodigio de cinismo y autocomplacencia. La empresa ejecuta un ERE con la frialdad de quien mueve una celda en Excel y el sindicato nos lo vende como si fuera una triste fatalidad meteorológica: ha llovido, qué le vamos a hacer. Inetum recorta hasta un 5 % de la plantilla mientras se autoproclama locomotora del grupo, y a nadie se le enciende ni una sola alarma roja. Debe de ser que aquí despedir gente es compatible con ir “razonablemente bien”.

    La empresa, por supuesto, ni está ni se la espera: comunica tarde, mal y sin dar explicaciones reales. No hay responsables, no hay errores, no hay autocrítica. Cuando va bien, es mérito de la dirección; cuando hay que ajustar, casualmente siempre sobra plantilla. Nunca sobran managers, nunca sobran capas intermedias, nunca sobran decisiones erróneas tomadas años atrás. El ajuste siempre cae en el mismo sitio, como si fuera una ley natural.

    Pero lo más preocupante no es ya la empresa, que hace exactamente lo que lleva años haciendo, sino la actitud de la junta sindical. Porque esto no es informar, es administrar la resignación. “No sabemos nada”, “nos han dicho lo mismo”, “ya os iremos contando”. Un discurso completamente plano, sin presión, sin denuncia real y sin un solo mensaje claro de confrontación. Estar en la mesa no sirve de nada si uno se sienta solo a escuchar y asentir.

    Se nos habla de intentar conseguir “las mejores condiciones”, como si eso fuera un logro suficiente después de años de pérdida brutal de poder adquisitivo, congelaciones salariales y promesas estériles. El mensaje implícito es claro: el recorte es inevitable, asumámoslo con madurez. Y no, no es madurez, es normalizar el abuso.

    Así que tenemos el pack completo: una empresa que recorta porque puede y un sindicato que comunica porque no hace más. Y en medio, una plantilla que vuelve a ser tratada como un problema a gestionar, no como personas que sostienen el negocio. Si esto es todo lo que hay que ofrecer ante un ERE, entonces el problema no es solo el despido de un 5 %… es el vaciamiento total de responsabilidad, tanto empresarial como sindical.

    Gran arranque, sí. Para quienes nunca están en la lista.

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